Sostenibilidad

Raquel Díaz, Directora de Responsabilidad Social, Mujer y Diversidad.

 

Atleta en los Juegos Paralímpicos de Barcelona 92, Atlanta 96 y Sidney 2000, campeona del mundo de los 100 metros lisos en 1998 y participante de multitud de competiciones a nivel nacional e internacional. A pesar de todos estos logros, hoy no hemos hablado con Raquel -o no solo- sobre deporte, sino sobre movilidad, ya que actualmente es la mujer más joven que del Comité de Dirección de TMB. Desde ahí se alegra de poder conocer de primera mano los proyectos ilusionantes de la organización y tomar cartas, principalmente, en lo que responsabilidad social se refiere. Puedes ver la entrevista completa en nuestro IGTV para saber más.

 

Hace más de treinta años, te quedaste ciega. Pero para nada es algo que te haya detenido. ¿Cómo ha jugado esta condición en tu trabajo?

Yo creo que aquí hay muchísimos valores intrínsecos que tú llevas asociados como persona por el hecho de ser ciega, cuando te incorporas a una organización y estos beneficios que a priori son individuales luego se extrapolan al resto de la organización. Y yo creo que eso es una baza importante que tenemos las personas con discapacidad, en el sentido que podemos aportar esa diferencia que, en definitiva, es una peculiaridad como tantas otras hay en la vida. Pero sí es una peculiaridad que, en definitiva, nos hace ser un valor añadido. Así que, desde este punto de vista yo entiendo que somos personas que podemos hacer grandes aportaciones en las organizaciones. 

 

¿Y ante el cargo que ostentas?

Creo que es cierto que el hecho que al frente de este tipo de proyectos haya una persona que, de alguna manera ya tiene discapacidad o tiene determinadas características que le hacen empatizar más con ese tema pues evidentemente será algo más facilitador, ¿no? Yo soy una persona con bastante conciencia social, pero creo y quiero creer que, en definitiva, esto más allá de mi propia ceguera. Yo creo que si no fuera ciega también sería una persona con esta conciencia social y de respeto a la diversidad humana. 

 

Además de esta sensibilidad personal, ¿el hecho de ser deportista te ha hecho valorar el deporte como herramienta de inclusión social?

El deporte es una herramienta espectacular con numerosos beneficios para todas las personas, eso es indiscutible. Pero para las personas con discapacidad, si cabe, se multiplican, estos beneficios. Tanto desde el punto de vista de beneficios en cuanto a la salud, pero también beneficios a nivel de inclusión social. 

Y luego está todo el tema relacional con otras personas que tienen tu discapacidad o que no la tienen, pero que, al final están compartiendo una misma actividad. Yo hablaba en muchas ocasiones cuando he hecho otras intervenciones del esfuerzo compartido. Esto es como que une muchísimo a las personas y nos hace iguales.

 

Diversidad, responsabilidad social y también velas por el papel de la mujer dentro de la organización… 

Nosotros queremos que TMB sea una organización libre de estereotipos, por supuesto de género, pero también de otro tipo de estereotipos. Pero entendemos que el tema del género es un reto importantísimo en nuestra organización y, como no podía ser de otra manera, estamos trabajando en nuestros planes de igualdad y demás, de la mano de la parte social. Pero también estamos desarrollando nuestro proyecto de la gestión de diversidad a nivel global en el que incorporamos, como no podía ser de otra manera, la perspectiva de género como gran línea estratégica a desarrollar. 

 

¿La movilidad es uno de los temas clave de nuestra sociedad?

Yo creo que hay un tema importantísimo que es concienciar a la ciudadanía, pero también a los poderes públicos y, en definitiva, a toda la sociedad de que la movilidad es un derecho universal. Es un derecho en todos los sentidos. En el sentido de que iguala a las personas y, por tanto, el hecho de poderte desplazar de manera cómoda, eficiente, saludable, todo esto es una ventaja que nos ha de favorecer a toda la ciudadanía, independientemente de tus circunstancias. Entonces, en primer lugar, poner muy en valor la función social que cumple el transporte público en este sentido, que es mover a personas ni más ni menos. 

 

¿Cómo podemos conseguir que la ciudadanía utilice más el transporte público?

No podemos limitarnos a gestionar el metro, la red de autobuses. Que sí, han de gestionarse con la máxima eficacia, evidentemente, pero tenemos que contemplar otros modos de movilidad que están irrumpiendo con fuerza, como son los modos de movilidad personal o otros modos de transporte que va más allá del transporte público e intentar hacer red. Conectar, interconectar todos estos modos de transporte y que, al final, la ciudadanía se encuentre con un modelo para desplazarse que sea cómodo, ágil, rápido y que, en definitiva, responda a las necesidades del momento. 

 

¿Crees que hay una conciencia social y ambiental sobre el uso del transporte?

Y yo creo que la ciudadanía se tiene que concienciar muchísimo de que el transporte público, al final es la mejor opción, pero no la mejor opción a nivel individual sino la mejor opción a nivel colectivo. Porque al final formamos parte de un todo, ¿no? El planeta es de todos. Todos y todas somos responsables de que, alguna manera, ese desarrollo sostenible realmente se llegue a conseguir. Entonces, es importante que, de alguna manera, esa responsabilidad social realmente se desarrolle con cierto grado de eficacia y con éxito, sobretodo. 

 

¿La educación juega un papel principal en la concienciación?

Nosotros tenemos un proyecto educativo, se llama TMBeduca, está a disposición de todas las escuelas, con un conjunto de actividades que se adecuan a cada momento curricular en función de la necesidad del curso, y lo que pretende básicamente es esto, acercar todo lo que tiene que ver con la movilidad sostenible, segura, accesible, inclusiva a los niños y niñas en diferentes etapas educativas. También a los universitarios. Es decir, que nuestro programa de actividades al final es un catálogo amplio que tiene diferentes propuestas en función del nivel educativo y en función de los intereses de los estudiantes.

 

¿Por qué es necesaria una semana de la movilidad sostenible?

Estamos en niveles no óptimos de desarrollo sostenible. En todos los sentidos: a nivel social, a nivel medioambiental, a nivel laboral, a nivel de ética y buen gobierno -que no hemos hablado demasiado, pero que también es un aspecto fundamental en las organizaciones-. Entonces, es necesario incidir y hacer actividades de sensibilización e iniciativas que, de alguna manera pongan en valor la apuesta que, desde todos los ámbitos, se lanza en este sentido. Es, de momento, absolutamente necesario. Y cuando estemos más avanzados seguramente seguirá siendo necesaria esta semana de la movilidad sostenible para recordar.